195. ¿PUEDO TOCARTE?
KIARA
No sé cuánto tiempo estuve desmayada ni cómo terminaron las cosas, solo que la próxima vez que reaccioné me encontraba acostada en una cama enorme.
Era una habitación con poca luz, apenas una lamparita sobre la mesita de noche arrojaba algo de claridad, pero fue suficiente para saber que no estaba sola.
Un brazo fuerte se apretaba en mi cintura de manera posesiva, mis pequeños pechos casi se presionaban contra los duros pectorales y ese rostro tan hermoso estaba durmiendo a solo centímetr