199. SÉ MÍA PARA SIEMPRE
ALISTAIR
El grito de dolor de Kiara resonó en mi boca, que intentaba distraerla con un beso profundo mientras trabajaba lentamente su coño con penetraciones suaves, deliciosas, resbalosas, controlándome lo mejor que podía.
Saboreé sus lágrimas y olí el aroma de su sangre en el aire, de su virginidad siendo tomada por mí, entre caricias pervertidas y lujuria reprimida.
Sus nalgas rebotaron contra mis muslos cuando me clavé hasta las apretadas profundidades.
—Ggggrr… Ssshhh, joooder… —mi rugido