196. MI DESPERTAR A TU LADO
KIARA
Alistair enredó mis dedos, cerrándolos sobre su polla, sintiendo las venas palpitando hinchadas y lo duro que estaba por mí.
Él me deseaba, Diosa, él me quería y yo codiciaba todo de este hombre.
Mi mano comenzó a moverse arriba y abajo, dándole placer mientras mis caninos de loba se alargaban en mis encías, con ganas de morderlo, de devorarlo, de hacerlo mío…
Nuestras magias se llamaban, saliendo a entrelazarse, buscando esa conexión que nos pertenecía.
Sus fluidos pecaminosos se escurrí