200. TODA ILUSIÓN TIENE UN FINAL
ALISTAIR
Rodamos de nuevo, encerrándola debajo de mí, besando su nariz, tan feliz como hacía mucho tiempo no estaba.
Afuera el mundo real nos esperaba, pero aquí adentro solo estábamos los dos.
—Si estás bien, entonces quiere decir que me dejarás hacértelo de nuevo, la primera vez no es tan placentera como la segunda… o la tercera, quizás la cuarta es la mejor…
Susurraba ronco, provocándola, jugando con ella, mirando a esas pupilas lobunas que asomaban.
Moría porque ella se volviera más fue