60. TE ELIJO A TÍ
ISABELLA
— Hay cosas que no se pueden compartir. O las tomas para ti o te serán robadas tarde o temprano.
Fue su respuesta y, no importaba cuánto examinara esas facciones arrugadas, no entendí el augurio.
¿Se refería al don compartido entre Savannah y yo?
—¿De qué ha…? —fui a preguntarle, pero se levantó sacudiéndose la falda.
Rebuscó entre los bolsillos escondidos en los pliegues de la ropa y sacó un papel arrugado.
Su mano se movió en el aire y una pluma negra apareció de la nada.
Garabateó