44. UNA CABAÑA MISTERIOSA
ISABELLA
—¡Déjenlo en paz! —grité llena de impotencia.
Eran como 10 hombres contra uno solo atrapado.
Ni siquiera me imaginaba qué había bajo ese agujero donde había caído Kaden.
—¡Suéltenme, suéltenme! —grité encolerizada, sintiendo mi espalda quemar a carne viva mientras mis energías se salían de control.
—¡Cállate de una vez, perra! —el enmascarado que me había abofeteado intentó silenciarme, pero en medio del caos logré golpear al de atrás con el codo y subí la rodilla para patearle las bolas al que tenía tapando mi vista.
Todo sucedió demasiado rápido, peleé como una fiera, pero por muy buena que fuera en la lucha, eran dos hombres acorralándome de cerca.
El filo del cuchillo rozó mi hombro mientras intercambiaba algunos golpes, pero ese dolor que atravesó mi carne y un rugido encolerizado del pozo, desbloquearon algo en mi interior.
—¡Aah! —grité, sintiendo la explosión de poder recorrer mis venas y salir a raudales de mi cuerpo como una supernova.
La ola de energía índigo se ex