144. RECUERDO LO QUE ROBASTE DE MÍ
NARRATOR
Leonardo no dejó que terminara de gritar pidiendo ayuda.
Sus manos fueron directo a la delicada garganta. La reina peleó con todo.
Los colmillos relampaguearon. Las garras salieron a destrozarse.
Leonardo era más grande, más fuerte, pero Alondra se había alimentado con sangre lycan.
En mitad del forcejeo, retorciéndose con fuerza para zafarse, le metió un rodillazo brutal en la entrepierna.
Leonardo la soltó con un rugido.
Alondra lanzó corriendo hacia la primera puerta que vio, la de