145. UN ALMA PARA CASTIGAR
NARRATOR
Las garras del Rey se alargaron y se hundieron en la piel de Alondra. Ella gritó desesperada, hecha trizas.
No le dio tiempo a explicarse. Ni un segundo para susurrarle veneno al oído. Ni una sola oportunidad de intentar comprarlo con esa carita de inocente.
Porque lo había visto. Desde la habitación de al lado.
Ella había caído de lleno en la trampa de Kaden. Lo confesó todo con su propia boca.
Mostró su verdadero rostro. Y el desencanto lo atravesó como una cuchillada en la garganta,