La luz de la mañana en la mansión Fox siempre había tenido una cualidad quirúrgica: fría, precisa y reveladora. Pero hoy, tras la noche en la que las paredes del estudio y la suite principal fueron testigos del colapso de todas las barreras, la luz parecía más suave, casi compasiva. Amber permanecía ovillada bajo las sábanas de seda negra, su respiración era rítmica pero pesada, marcada por un cansancio que parecía trascender lo físico.
Tyler se había despertado hacía una hora. Estaba sentado e