La mansión Fox nunca se había sentido tan inmensa y, a la vez, tan asfixiante. Tras la partida de Amber, un velo de hostilidad descendió sobre la casa. Beatriz intentaba mantener una fachada de orden, pero su rostro aún lucía la marca de la bofetada, un recordatorio constante del caos que ella misma había provocado.
En el comedor, la cena se había convertido en un campo de batalla silencioso. Tyler presidía la mesa, con la mirada perdida en su plato de porcelana, mientras frente a él, Leo y Mia