El ambiente en el salón de juegos era irrespirable. La luz del mediodía entraba por los ventanales con una claridad hiriente, acentuando las ojeras de Amber y el rictus de furia contenida en el rostro de Tyler. Leo y Mia, sintiendo la tormenta eléctrica entre los adultos, se habían refugiado en un rincón con sus bloques de construcción, inusualmente silenciosos.
Tyler permanecía de pie junto a la puerta, con las manos hundidas en los bolsillos de su pantalón de sastre, observando cada movimient