Noah caminaba lentamente por el pasillo de la clínica con Olivia tomada de la mano. Sus pasos eran pausados, casi calculados, mientras el característico aroma a desinfectante envolvía el ambiente. Cada pocos segundos giraba a mirarla, como si necesitara comprobar que realmente estaba bien.
—Ratoncita, ¿no quieres que te cargue?
Olivia soltó una pequeña risa.
—No, amor, por favor. Puedo caminar y, además, así llegamos más rápido.
—No importa cuánto tardemos.
Noah entrelazó con más fuerza sus ded