El avión privado de Noah Lancaster ya surcaba los cielos mientras las nubes se extendían bajo ellos como un inmenso mar de algodón iluminado por el sol. Olivia permanecía junto a la ventanilla contemplando aquel paisaje con una sonrisa tranquila; cada cierto tiempo apoyaba una mano sobre el cristal y luego volvía a acariciar con ternura su vientre ya redondeado, incapaz de creer todo lo que había cambiado su vida en tan pocos meses.
A unos asientos de distancia, Lily estaba completamente concen