Ratoncita... tengo dos pies izquierdos
Todo había salido exactamente como lo habían soñado. La música llenaba el enorme salón mientras los invitados conversaban animadamente entre brindis y risas. Los niños corrían de un lado a otro completamente felices, los fotógrafos no dejaban escapar ninguna sonrisa y el enorme pastel seguía siendo el centro de atención de quienes aún no podían creer el nivel de detalle que tenía aquella boda doble. Olivia observaba cada rincón con el corazón completamente lleno. Apoyó una mano sobre su vientre