Noah llegó a la mansión en tiempo récord, conduciendo como una verdadera tormenta. Apenas cruzó el portón principal, su mirada se clavó en un automóvil rojo perfectamente estacionado frente a la entrada. Reconoció el vehículo de inmediato.
El profesor, apretó con fuerza el volante.
—Si a ese auto se le cortaran los frenos... sería un simple accidente.
El gruñido escapó entre dientes mientras apagaba el motor de un movimiento brusco. Bajó del automóvil y entró en la casa con pasos largos y decid