Pasaron varios minutos antes de que James abandonara la clínica, se habia dedicado a hacer todo el papeleo, cuando al fin llegó a la empresa, uno de los guardias lo condujo hasta una antigua bodega que utilizaban para almacenar archivos y documentos que ya no tenían utilidad. El lugar estaba prácticamente vacío, iluminado apenas por unas luces amarillentas que colgaban del techo. En el centro de la habitación, sentado en una silla metálica y con las manos esposadas detrás de la espalda, estaba