Las horas seguían pasando y Olivia no despertaba.
Cada minuto que transcurría se sentía como una eternidad para Noah. Sentado junto a la cama, sostenía una de sus manos entre las suyas mientras observaba cada movimiento de los monitores. El miedo lo estaba consumiendo lentamente. Había enfrentado guerras empresariales, amenazas, chantajes y enemigos mucho más peligrosos que cualquier hombre común, pero nada de eso lo había preparado para ver a la mujer que amaba inmóvil sobre una cama de hospit