Lía se quedó congelada mirando a Mikkel, no lo había escuchado llegar, y ahora estaba frente a ella, mirándola como si intentara descifrar algo en su rostro.
Ella sintió como la sangre le subía a la cara, se sentía avergonzada, rezaba internamente para que él no hubiera visto lo que estaba leyendo.
“Por favor Dios, que no lo haya visto.” Pidió.
—Toma —dijo Mikkel, extendiéndo hacia ella un vaso de café.
Lía alzó su mano para recibir el vaso, pero debido a los nervios, casi lo deja caer.
—Gr…Gra