Lía sintió que estaba a punto de una crisis de nervios, el avión se sacudió de nuevo, fuertemente, ella se agarró al brazo de Mikkel y perdió el conocimiento.
Cuando abrió los ojos otra vez, estaba acostada en la cama de la habitación privada del jet. Mikkel la tenía en brazos, le daba golpecitos suaves en la mejilla con la palma de su mano.
—Lía, cariño, despierta, ya pasó.
Ella parpadeó, confundida, le dolía un poco la cabeza.
—¿Qué pasó?
—Te desmayaste con la última turbulencia, el piloto d