Lía sintió que la mano le ardía, tenía la mirada fija sobre Vera, ¿Qué hacía allí? ¿Por qué Mikkel no le había dicho?
Vera estaba parada frente a ella, asustada, tenía la bandeja vacía en las manos, mirando el desastre que había provocado por andar de prisa y no fijarse.
—Perdón, hermana… —dijo en voz baja, casi en un susurro— no fue a propósito, fue un accidente, te aseguro que no quería lastimarte.
Lía no contestó de inmediato, la mano le ardía demasiado, y la piel ya empezaba a enrojecerse