El día pasó lento para Astrid, Erick la dejó sola, no la buscó, no la tocó, pero ella sabía que vendría.
Al atardecer, Erick apareció en la cubierta, la encontró sentada en la misma silla. Desnuda bajo la bata, con la mirada perdida.
— Ven —dijo.
Ella se levantó, lo siguió sin decir nada..
La llevó a la habitación, la desnudó, la tumbó en la cama y la penetró, hizo lo mismo que hacía con ella todos los días, Astrid creía que estaba en un maldito bucle que no tenía salida.
Astrid no intentó na