Mikkel estaba al pendiente de su madre pero no podía acercarse, cada vez que intentaba entrar en la habitación, Sigrid se alteraba horriblemente. Los médicos lo habían advertido varias veces:
— Su presencia la desestabiliza, señor Skarsson, la presión arterial se dispara, el ritmo cardíaco se acelera, los monitores entran en alarma. Si sigue así, tendremos que restringir las visitas por completo.
Mikkel se quedaba en el pasillo, solo podía mirarla por la ventana de observación, cuando ella no