Mikkel sabía que Lía lo estaba besando porque estaba demasiado tomada, pero no podía evitar disfrutar del beso. Sus labios estaban calientes y su sabor a vino se mezclaba con su propio sabor.
Por un momento, todo su cuerpo respondió. Sus manos se apretaron contra su espalda, acercándola más. Lía llevó sus manos hacia la camisa de Mikkel, desabrochando los primeros botones, él se dejó llevar.
Pero de pronto, ella se apartó, jadeante, sus ojos entrecerrados trataban de enfocar su rostro. Mikkel