Lía estaba allí, pálida, dormía profundamente, Mikkel se acercó a ella, tratando de no hacer ruido para no despertarla, observó sus delgados brazos que sobresalían entre las sábanas, en ellos sobresalían moretones morados, algunos más oscuros que otros.
Bajo sus ojos había unas profundas ojeras oscuras, sus labios estaban agrietados, todo demostraba su dolor, dolor que ella había pasado sola.
Henrik y Freja se habían quedado en el pasillo, Freja iba a entrar detrás de Mikkel, pero el abuelo la