Mundo ficciónIniciar sesiónSky:
— Sky, los Betas de las costas ya sabrían si algo así fuese verídico…
— No, porque nadie puede pasar más allá de lo permitido, es un conjuro que nos mantiene escondidos unos de los otros.
— ¿Un conjuro?
— De los brujos.
— Sky, me estas preocupando. — Rebatió quizás la única amiga que tengo, mientras como cada día, me daba su vale para la cafetería, y por supuesto que lo tome sin pena, pues Juana no lo ocupaba al ser la mate del director, ellos salían a almorzar.
— Pero, en los libros menciona a los humanos…
— Creo que mejor te llevare al hospital, si crees que los brujos harían algo por nosotros, mejor aún, si piensas que los humanos son reales, no estas bien de tu cabeza… — Juana no me cree, está más que claro en su mirada y si debo ser honesta… yo tampoco lo creo.
— Juana, solo estaba bromeando, aun puedo hacerte caer con mis bromas. — Juana me ve con preocupación y de pronto su mano acaricia mi mejilla.
— Mi pequeña Sky, deja de preocuparte, o imaginar cosas que no son, tú eres una loba, tarde o temprano tu ser espiritual se revelara.
— Lo se. — rebató, deseando que así sea.
Mi mente quedo en esa conversación, durante toda la mañana, trate de pensar que Juana tenía razón, por lo que he escuchado y aprendido de nuestros cuerpos, las lobas comienzan con su periodo en diferentes edades, quizás con mi loba suceda eso, mi periodo tampoco es normal, no llega en una misma fecha, a veces no aparece por meses, y eso no me quita ser mujer… creo, tal vez seré el primer caso de una trasformación tardía, en lugar de transformarme a los 16 años, como todo el mundo, me trasformare a los 18 años, aunque eso no explica lo de mi cabello o mis ojos.
— Hazte a un lado maldita. — Irina pasa por mi lado, o mejor dicho sobre mí, por lo que tanto yo, como mi bandeja del almuerzo, vamos a parar al piso de la cafetería.
— ¡No me digas que incluso tienes atrofiados tus pies Sky! — la burla de la rubia no se hace esperar, ocasionando las risas de todos.
— ¡Ten cuidado Irina, que la maldita no te toque! — el comentario de una de las omegas que siguen a Irina a todas partes queda tapado ante el rugido que hace temblar los cristales de la cafetería.
— ¡Alpha supremo, Lucio, Luna Esmeralda, bienvenidos! — ante el saludo a grito de los estudiantes, trato de ponerme de pie de inmediato, pero solo lo logro gracias al fuerte agarre, de Jano, el menor de los príncipes Alpha.
— Gracias hijo, por ayudar a la pequeña Sky. — Luna Esmeralda me sonríe y yo me trago el dolor de ver a Jano, para regresarle la sonrisa y hacer una reverencia.
— Luna, Bienvenida, Alpha Lucio…
— Deja de hacer esos saludos tan formales, pequeña, y sígueme, hemos venido por ti. — Luna Esmeralda es casi… no podria decir como una madre, tengo una, en algún lugar del mundo, pero creo que la calidez de sus ojos al verme se asemejaría mucho a la mirada de mi madre, si estuviera aquí.
— Creo que ya les había advertido que Sky Leroy, no está maldita y las consecuencias que tendrán aquellas personas…
Salimos de la cafetería escuchando la potente voz de nuestro Alpha supremo y sé que esto solo ocasionará que me golpeen aún más, no es bueno ser distinto, al menos en mi caso, ser un Alpha es algo muy raro, pero bueno, ser beta es lo habitual y común, ser omega es una bendición, ser… yo, y tener el favor de los lideres, es poner un punto rojo en mi espalda y darle un arma a cada habitante, cargada y lista para que me disparen.
— Estas muy silenciosa Sky.
— ¿He? Disculpe Luna Esmeralda, ¿me estaba hablando? — cada paso nos dirige a la salida del colegio, ¿me expulsaran?
— No, pero si mal no recuerdo, ustedes dos eran mejores amigos, aunque ya casi no los veo juntos. — Jano fija sus ojos azules en mí, y si las miradas mataran, ya estaría muerta.
— Si… es que… — piensa, piensa idiota, no puedes morir aún.
— Nos vemos todos los días y acabo de dar su clase, no es como que tengamos algo que decir que ya no hemos hablado. — su voz aun me hace temblar, pero ¿a quién no?, es un Alpha, uno de los sucesores, además de uno de los profesores más jóvenes de este colegio.
— Luna Esmeralda, ¿Por qué salimos del colegio? — sé que mientras Luna este aquí nada me pasara, pero… ¿A dónde me llevan?
— Oh, que desconsiderada soy, es tiempo de tus estudios de rutina pequeña.
— Pero, me los hice el año pasado, además nada ha cambiado…
La sonrisa cínica de Jano me revuelve el estómago, sé el motivo de ella, aun así, guardo silencio, y es cuando decido que lo mejor que puedo hacer es ver el piso, y tratar de contar las piedras que hay en él.
— Eso es lo bueno de los estudios anuales, son cada año. — no me queda más que reír a la respuesta de Luna, pues eso ya lo sabía, en realidad lo que queria decir era…
— Mi madre sabe que preguntas por tu estúpido cumpleaños. — la voz de Jano me detiene, y es cuando elevo mi mirada, descubriendo que Luna regreso por el Alpha Lucio.
— Yo no…
— Deja de fingir conmigo, maldita, y hazte a la idea que ya no tendrás la lastima de mis padres este año. — su voz susurra cada palabra casi con asco, y las ganas de preguntarle ¿Por qué? Queman en mi boca, pero solo muestro una sonrisa, ya que Luna regreso a nuestro lado.
— Los amigos ya estan con sus secretos. — dice a modo de queja, y Jano lanza una carcajada seca.
— No es secreto madre, solo le informaba a Sky, que este año no podrán festejar su cumpleaños. — ahora si la sonrisa de Jano es natural, a él le da satisfacción que incluso no pueda recibir un abrazo ese día.
— Sí, eso es verdad, tenemos un viaje programado ese fin de semana, algo urgente que atender, pero no te preocupes pequeña, lo puedes celebrar con mis hijos. — Las piernas me tiemblan ante su propuesta.







