Capítulo 6

El aire helado le golpeó el rostro al cruzar el umbral y le quemó los pulmones al respirar hondo, pero al mismo tiempo le dio una extraña sensación de alivio, porque al menos afuera el dolor era honesto, al menos el frío no fingía quererla cuando los reyes la veían.

Sky alzó la vista hacia el cielo, donde la luna ya se escondía, desvaneciéndose con el amanecer, dejándola sola una vez más, al menos todavía tenía un techo sobre su cabeza, y se obligó a pensar aquello y a repetirlo como un mantra, al menos tenía una cama, y paredes a su alrededor, era un pensamiento sumamente patético y lo sabía, pero aun así debía de agradecerlo, porque ella mejor que nadie era consciente que sin su lobo, si su padre la expulsaba de aquello que pretendía ser un hogar, moriría en cuestión de horas en el bosque.

Por supuesto que llegó al instituto antes que cualquiera y eso que no poseía movilidad más que sus piernas para caminar.

— Sky. — la enfermera del instituto la llamo, ya no se molestaba en ir al hospital de la manada, porque incluso allí la veían mal.

— Hola, Juana, hoy va a ser un lindo día, ¿no lo crees? — la loba la vio con pena, pero aun así le sonrió, se podria decir que ella, la luna y el Alpha supremo de su comunidad, eran los únicos que la veían como un ser vivo, un hermoso arcoíris en su vida gris.

— Pequeña, ahora ¿Qué sucedió? — sus ojos la escanearon, y Sky sabía que podria solo decir la verdad, podria abrir su boca y terminar con todo, pero… si su padre moría, su madre también lo haría, fuese donde fuese que estuviera.

— No me lo creerás, Juana, pues como ves, que anoche recordé que había dejado mi uniforme colgado fuera, y fui por el para que no se humedezca con el roció de la madrugada y tropecé… — dejo que una risilla nerviosa saliera de sus labios, no solo para camuflar la mentira, también era el hecho de evitar gritar ante la atención que su brazo estaba recibiendo. — Y rodé sobre los leños…

— Puede que no sea doctora Sky, pero soy enfermera, esto no es por caer sobre leños… — ¿cuántas veces la había atendido? Ya había perdido la cuenta, ¿era a diario? No, era varias veces al día, aun así, si la joven no decía nada, ella no se involucraría, su naturaleza de Omega no se lo permitía, pudiera ser que Sky aún no se transformara, pero algo le decía que esa joven no sería una simple beta, aunque Juana jamás se arriesgaría a decir que sería una Alpha, eso sería sacrilegio y lo sabía.

— Ya sabes que no soy normal. — murmuro entre dientes.

— Eso no tiene nada que ver…

— Sí que lo tiene Juana, mi loba aun no aparece, quizás nunca lo haga, tal vez ni siquiera soy loba…

— Pero ¿Qué cosas dices niña? — la joven apretó sus labios, conteniendo el grito que pedía salir, pues Juana acababa de colocar su codo en el lugar que debía de ir.

— Lo que supongo. — reconoció con temor, porque si sus suposiciones eran ciertas, su muerte estaba más que asegurada.

— ¿Y qué es eso?

— ¿Y si soy humana? — las risas de Juana se esparcieron por la enfermería, pero de pronto la vio con seriedad.

— Por la diosa, no me digas que has golpeado tu cabeza. — Sky reconoció la intención de la omega de revisar su cabeza y eso no sería bueno, no para ella, nada era bueno nunca para Sky.

— No, no me golpee la cabeza, solo… estamos estudiando algunos mitos y leyendas en clases, y dicen que los humanos existen…

— ¿Dónde, Sky? — Juana no pudo evitar poner los ojos en blanco, mientras realizaba su pregunta.

— Aquí, o sea no aquí, de aquí en nuestras tierras, pero si mucho más allá del océano. — gesticulo con sus manos, como si realmente pudiera ver esas tierras… su única esperanza de poder huir a algún lado, antes que alguien le diera el último golpe, fuese su padre o los demás.

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