Lucio y Esmeralda podían darle todo el tiempo que hiciera falta al Rey Demonio y a Sky para hablar a solas, porque después de todo eran padres antes que reyes; entendían que ese primer encuentro entre ambos no les pertenecía, aunque sus hijos no pensaban igual.
Porque para los tres príncipes alfa, cada minuto detrás de esa puerta era un paso más hacia la pérdida de la compañera que nunca habían esperado tener… y que, sin embargo, ahora sentían que no podían perder, esa misma que habían maltrata