A la mañana siguiente, el sol apenas se filtraba por las cortinas cuando Sky se incorporó en la cama, todavía le dolía la cabeza y el cuerpo entero, pero al menos ya le habían quitado el vendaje grande y, en su lugar, habían dejado solo un parche que se perdía entre su cabello, y aunque había dormido a trompicones, entre sueños confusos y silencios densos, al menos había descansado un poco.
Y aun así esa mañana su primer impulso fue levantarse, buscar su ropa y prepararse para volver a la cabañ