78. Ashariel.
El viaje hacia el antiguo santuario fue como adentrarse en un suspiro olvidado, un lugar que parecía estar suspendido entre el tiempo y el olvido, donde el aire se espesaba con memorias ancestrales y secretos que el mundo moderno no alcanzaba a comprender. Mientras avanzábamos, Meira caminaba a mi lado con una mezcla de determinación y fragilidad que apenas podía disimular, y yo sentía en cada paso el peso del silencio que nos envolvía, ese silencio que no era ausencia, sino presencia densa, ll