624. La voz que no debería existir.
Lo siento antes de entenderlo. No es el zumbido. No es el impulso. Es… otra cosa. Más nítida, y directa, como si algo dejara de susurrar desde lejos… y hablara desde dentro.
Me quedo quieta.
Kael lo nota al instante.
—¿Qué pasa?
No respondo, pero hablo demasiado pronto… puedo confundirlo con lo otro.
Cierro los ojos.
No empuja como antes. No se filtra. Es… una presencia. Con intención.
Abro los ojos de golpe.
—No estamos solos.
Kael se tensa.
Riven da un paso atrás.
—Eso ya lo sabíamos —dice, p