61. La Marca del reflejo.
Despierto jadeando, el sudor empapando mis sábanas, la tela pegada a mi piel como si ya no reconociera mi propio cuerpo, como si hubiera sido otra quien se movió, temblando y estremeciéndose bajo el peso de un deseo que no controlo del todo. Mis piernas están abiertas, tensas, rígidas, y un estremecimiento recorre mi columna desde el ombligo hasta el cuello, como si un hilo invisible me hubiera atravesado, obligándome a recordar, a sentir, a arder y a odiar al mismo tiempo. No. No quiero decirl