518. Todavía no.
El primer indicio no llega como revelación ni como certeza, sino como una disonancia mínima, una nota fuera de escala en la manera en que el cuerpo responde a estímulos que conozco demasiado bien como para confundirlos con cansancio o residuo emocional, y es precisamente esa familiaridad la que vuelve imposible ignorarlo, porque no se trata de debilidad ni de sobrecarga, sino de una alteración sutil en el centro mismo desde el que siempre he sentido el vínculo expandirse, como si algo allí hubi