517. Quieren sentirlo.
La primera señal de que algo ha cambiado no llega como advertencia sino como distorsión, una leve asincronía en los ritmos habituales del sistema, tan sutil que podría confundirse con fatiga colectiva si no fuera porque el vínculo la percibe antes de que yo la piense, desplegándose en mí como una incomodidad sin forma que no pide defensa inmediata, sino atención sostenida.
No es una intrusión.
Eso sería más fácil.
Es una invitación mal formulada.
Durante días, las instancias intermedias —esas c