490. La escena que acepta ser malinterpretada.
El movimiento comienza antes de que alguien lo nombre, porque las operaciones verdaderamente decisivas nunca se anuncian como tales, y cuando Saelith y yo somos convocadas al mismo punto estratégico bajo el pretexto de una auditoría cruzada, comprendo que la coreografía ya ha sido escrita para que cada gesto nuestro sea leído como confirmación de una fractura irreversible.
El recinto es público, deliberadamente expuesto, saturado de observadores que no se ocultan porque creen que la visibilidad