151. El vínculo permanece.
El día siguiente no amanece: se recompone.
No hay un corte limpio entre la noche y la luz, sino una transición espesa, como si la ciudad necesitara revisar cada una de sus capas antes de permitirse continuar, y yo despierto con esa misma sensación en el cuerpo, no de cansancio sino de reajuste, de haber atravesado un punto de no retorno sin ceremonia ni testigos suficientes.
El vínculo permanece.
No como presencia invasiva ni como refugio, sino como un campo estable, una gravedad suave que no e