288. Estoy aquí.
Despierto antes del amanecer. No sé si dormí realmente o si sólo caí en una especie de trance, un sueño que no pertenece a este mundo. La habitación está en penumbra, el aire inmóvil, y mi piel… mi piel no me obedece. Siento cada latido del corazón como si fuera ajeno, como si algo más respirara a través de mí.
La marca bajo mi clavícula arde suavemente, un resplandor que no se ve pero que vibra por dentro. Es un fuego contenido, una memoria líquida que corre bajo la piel y me recuerda que ya n