151. Besos con veneno.
Me muevo entre las ruinas del palacio como si cada piedra ardida aún respirara, como si cada sombra esperara el momento de hundirme los dientes, y sin embargo camino con la frente erguida porque no puedo darles el espectáculo de verme derrotada, y porque en la penumbra sé que hay ojos que me siguen, ojos que esperan mi caída, ojos que me desean con el mismo ardor con que me odian.
Él me espera en mis aposentos, o lo que queda de ellos, porque las paredes negras por el humo ya no guardan secreto