Capítulo 1: El Sacrificio del Bisturí
El aire en la Región Militar de Miami siempre olía a ozono, pólvora y una disciplina asfixiante. Pero dentro del Hospital Central de la comandancia, el aroma era distinto: era el olor metálico de la sangre y el antiséptico. Allí, la Dra. Elena Valerius era una deidad de bata blanca. A sus veintisiete años, no solo era la cirujana más joven de la historia de la región, sino que poseía lo que en el mundo médico llamaban "el pulso del destino". Sus manos, largas y elegantes, eran capaces de suturar una arteria del tamaño de un cabello bajo el fuego de las alarmas, salvando vidas que otros daban por perdidas.
Sin embargo, esa mañana, esas manos milagrosas no estaban sosteniendo un bisturí de diamante. Estaban aplastadas contra el suelo de mármol frío de una suite privada en el ala restringida de la base.
—¡Por favor! ¡Alaric, detente! —el grito de Elena se quebró contra las paredes insonorizadas.
Un crujido seco, como el de una rama de invierno rompié