Resumen:—Dile la verdad de una vez, Julián. Terminemos con esta farsa de una vez por todas —exclamó mi suegra, Doña Beatriz, con esa mirada gélida y cargada de desprecio que ya ni siquiera se molestaba en maquillar frente a mí.
Me quedé inmóvil, sosteniendo la bandeja que acababa de traer de la cocina. ¿Verdad? ¿Qué verdad podía ser tan urgente en una tarde de domingo?
—¿La verdad? —pregunté, mi voz sonando extrañamente tranquila a pesar del nudo en mi garganta—. ¿De qué está hablando tu madre, Julián?
Él, como siempre, guardó un silencio cobarde. Observé cómo sus ojos evitaban los míos, buscando refugio en la alfombra costosa que yo misma había ayudado a limpiar mil veces. Siempre supe que Beatriz era el titiritero detrás de nuestro matrimonio, pero no esperaba que cortara los hilos de esta forma tan cínica.
—Escúchame bien, Alessandra… tú sabes lo que siento por ti. Eres mi esposa, el apoyo que he tenido estos años —comenzó Julián, intentando dar un paso hacia mí para tomar mis mano