Por fin se cumplieron esos dos días después de que me dijera que iba regresar de nuevo a México.
El día que Matías regresó de Londres parecía que el mundo había recuperado su eje. Desde la madrugada sentí un cosquilleo que recorría cada rincón de mi cuerpo, una mezcla de nerviosismo y alegría que me impedía permanecer quieta. Cada gesto, cada pensamiento parecía girar alrededor de la idea de volver a verlo después de esos días de espera interminable. Después de su repentino viaje, al resolver e