Mundo ficciónIniciar sesiónLa semana transcurrió con una lentitud extraña, como si cada día se arrastrara sin decidir si quería torturarme o regalarme un respiro. Me sorprendió darme cuenta de que Matías no aparecía, no llamaba, no enviaba mensajes ni excusas. El silencio de su ausencia me envolvió como una manta inesperada: al principio me inquietó, luego empezó a darme una cierta paz.
Era absurdo, pero pensé que quizás… quizás se había olvidado de mí. Y en ese olvido había una posibilidad de liberación, una griet






