Al día siguiente al despertar, me detuve frente al espejo más tiempo de lo normal. Me observaba como si buscara reconocerme en una versión que ya no existe. Cambiaba de vestido, me recogía el cabello, lo soltaba, probaba diferentes pendientes… nada me convencía. Al final elegí el marfil. Un color que alguna vez habría usado con ilusión para sentirme elegante, hoy convertido en un disfraz para aparentar seguridad.
No quiero que Sarah me vea frágil. No quiero que Matías perciba que dentro de mí t