Mundo ficciónIniciar sesiónInevitablemente, volví a Alejandro. ¿Por qué pensaba tanto en él? Apenas lo conocía. Apenas había compartido unas horas con él, y sin embargo, esas horas habían dejado una huella imposible de ignorar.
Quizás porque había llegado justo cuando me sentía más rota, más perdida, más hundida en la vergüenza y el dolor. Y en lugar de juzgarme, en lugar de aprovecharse, él había decidido cuidarme, cocinar para mí, escucharme sin reproches. Su voz volvía a sonar en mi memoria, grave pero amable,






