Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe quedé un rato más al lado de Ana. Su voz, aunque débil, tenía la fuerza de alguien que había decidido no rendirse. Hablaba de planes sencillos, como si fueran tesoros: volver a trabajar, recuperar un poco de independencia, poder caminar sola hasta el parque sin miedo. La escuchaba con atención, y dentro de mí se encendía una chispa pequeña, apenas perceptible, pero que me recordaba que la vida, incluso en la ruina, podía tener sentido.
Cuando llegó la enfermera para hacerle una revisió






