Capítulo 45
Lealtad
Al día siguiente, cuando los primeros rayos del sol asomaron por la ventana, Eira abrió los ojos lentamente. Había dormido más de lo que esperaba, el cansancio y el baño de la noche anterior le habían permitido descansar… aunque no del todo.
Se levantó, se vistió con ropa cómoda y bajó con la intención de preparar el desayuno. Aún sentía el estómago revuelto, pero sabía que debía comer algo. Tal vez cocinar le ayudará a despejar la mente.
Al llegar a la cocina, se llevó una