Capítulo 53
Otro lobo de ojos grises
A la mañana siguiente, Eira despertó lentamente, como si emergiera desde el fondo de un sueño pesado, por un momento, no sabía dónde estaba. Parpadeó varias veces, confundida, la cama era demasiado suave, las sábanas olían a lavanda y a algo más… ¿a bosque? Su respiración se tornó más lenta mientras miraba a su alrededor.
La habitación era amplia, decorada con elegancia y sobriedad. Las paredes estaban recubiertas de madera pulida y oscura, y un espejo grande