Capítulo 51
El descontrol de un alfa
Eira aún sentía el peso de la debilidad recorriendo su cuerpo tras haber sanado a Minhos. La energía que había gastado la dejaba vulnerable, y las pastillas que solían aliviar su agotamiento se habían agotado. Con el corazón latiendo débilmente, siguió a Luna, quien avanzaba con pasos rápidos hacia un aeropuerto privado. Al acercarse, Eira divisó un helicóptero plateado, nunca había subido a uno, y la idea le provocó un nudo en el estómago.
—¿Vamos a viajar e