Capítulo 34
¿De verdad vas a entregarla?
Temprano en la mañana, Eira bajó a desayunar. Le incomodaba sentarse en la misma mesa con dos Alfas de rango tan alto, pero ellos la invitaban a diario, como si fuera parte natural de la rutina. Incluso Luna tenía su pequeño plato frente a ella, ronroneando con tranquilidad mientras comía pequeños trozos de salmón.
La felina aún no le había dicho a Minhos que Eira podía escucharla mentalmente, al igual que él. Luna estaba esperando el momento perfecto par