Desde aquella noche en que César se fue enfadado, no había vuelto a aparecer. Una semana después, sería el cumpleaños de Valeria. Marina le envió un mensaje a Celia informándole que Valeria esperaba que asistieran juntos al banquete.
Celia comprendía que, mientras no se finalizara el divorcio, seguía siendo la esposa de César. No podía negarse a un evento familiar tan importante como el banquete de la abuela.
Después de responder a Marina, dudó varios minutos antes de enviarle un mensaje a César