Felipe palideció, sin esperar que ella no solo presentara excusas, sino que además encontrara sus fallas en los detalles.
Con las palabras de Celia, los directivos comprendieron lo ocurrido. Sin embargo, este tipo de "acoso laboral" les parecía trivial. Mientras no afectara sus intereses, preferían hacerse de la vista gorda.
Sira apretó los puños con fuerza y se mordió sus labios antes de ceder.
—Fue un descuido de mi parte. Lo siento, Celia. Después de la reunión, haré que te incluyan al grupo.